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jueves, 21 de junio de 2012

Señales de Sostenibilidad 28

boletín informativo de Fundación Vida Sostenible • núm. 28
El año que viene por estas fechas: diez cosas que estarán pasando

Hace casi cuarenta años, el 15 de diciembre de 1972, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 5 de junio Día Mundial del Medio Ambiente. Desde entonces se ha celebrado 39 veces. La última vez fue hace dos días, con el mundo en pleno mareo financiero. Así que es el momento de echar la vista adelante con optimismo.
     
Sostenibilidad financiera 

Igual que existen las albóndigas de ternera a la financiera, también existe la sostenibilidad financiera. No se trata de que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, a través de su departamento de finanzas, tome las riendas de la economía del mundo, sino de que existen señales de que el ultrainsostenible modelo económico actual, basado en la crematística, ya no da más de sí. Los míticos inversores están sufriendo quitas y pérdidas enormes de sus sagrados beneficios, resultado habitual cuando el ansia de huevos nos hace estrangular a la gallina que los pone.

Ser conductor en España es llorar 

Peajes en autovías, subidas en las tasas de aparcamientos, céntimo verde para la gasolina: todo son malas noticias para los automovilistas. Sin llegar a los extremos de hacerle pagar un peaje por entrar en la ciudad, aunque todo se andará, las diferentes administraciones públicas han puesto sus ojos codiciosos sobre los usuarios y propietarios de coches. Pronto vendrán impuestos especiales a los coches grandes y tasas al kilometraje.

El paraíso de los impuestos ambientales
  
Un gran filón de dinero para las vacías arcas del Estado acaba de ser descubierto, y parece que el gobierno va a explotarlo intensivamente. Se trata de los impuestos ambientales, que gravan y penalizan aquellas actividades que estropean nuestro entorno. Por ejemplo, quemar combustibles fósiles y producir CO2 y otras cosas peores. Lo bueno es que aunque este impuesto al final nos alcanza a todos, penaliza más a los contaminadores y contribuye a hacer más sostenible la economía.

Reciclaje por partes
  
La gestión de residuos de tercera generación ya esta aquí. El de segunda generación (el sistema de cuatro contenedores) está alcanzando su límite. Empezando por Cataluña, el País Vasco y Galicia, diversas entidades locales están tanteando el paso a un nuevo sistema de separación selectiva más fino. Los vecinos suelen ver con buenos ojos el nuevo sistema, aunque requiere más esfuerzo por su parte. Las empresas, por su parte, también están ensayando la creación de circuitos de recogida selectiva y reciclaje propios, que ahora parecen anecdóticos, pero que irán a más.  En general, vamos a pasar de grandes Sistemas de Gestión centralizados a una estructura de gestión de los residuos mucho más discreta y descentralizada, igual que ocurrirá en el caso de la energía.

El aguijón de la reputación
  
La reputación (la fama, la honra) está siendo objeto de debate en el mundo empresarial. El sector duro opina que vender bueno y barato es lo único que le hace falta a una firma para tener buena reputación. El sector más largo de miras aduce que hay muchas más cosas que echar en la cesta de la honra empresarial, como el trato a los empleados o al medio ambiente. Este segundo sector está ganando, aguijoneando a las empresas poco a poco hacia los verdes prados de la sostenibilidad. Es verdad que a otras todo eso les importa un bledo, hasta que los ciudadanos-consumidores les den una buena lección.

Asombrosa tecnología
  
Un avión solar fotovoltaico despegó hace poco del aeropuerto de Barajas rumbo a Rabat, en Marruecos. Es una hazaña tecnológica impresionante, porque hasta ahora sólo se habían movido con energía solar vehículos terrestres o marinos, y algún demostrador aéreo no tripulado. El Solar Impulse es un avión de verdad pilotado, capaz de volar miles de kilómetros confiando únicamente en la energía solar captada por sus paneles fotovoltaicos. Es una muestra más de la pujante tecnología de la captación de la energía solar, que está a punto de romper la fase experimental y pasar a ser nuestra principal fuente de energía.

Los frikis de la autosuficiencia
  
En todo el mundo, cada vez hay más personas que no se contentan con el papel de consumidores pasivos de recursos. No tienen casi nada que ver con los antiguos jipis, son personas que están hartas del sistema feudal de grandes corporaciones abastecedoras y quieren respirar un poco de aire fresco. La autosuficiencia, empezando por cosas muy pequeñas, es adictiva. Se comienza con un sencillo sistema de agua caliente solar, borrando de un plumazo 2/3 de la factura del gas, o con un pequeño huerto de 2x2 m, y se termina planeando un grandioso sistema combinado fotovoltaico / eólico capaz de proporcionar el 50% del consumo eléctrico.

Los híbridos y eléctricos empiezan a ser agresivos
  
Los coches híbridos ya están consolidados. El año que viene por estas fechas, el comprador de un coche se comprará un híbrido como mínimo, y hasta puede que piense más de diez minutos en comprarse un eléctrico. Esto romperá por fin el monopolio de la gasolina, porque los nuevos híbridos son enchufables y pueden moverse en modo sólo eléctrico bastantes kilómetros, y eso termina por crear adicción.
 
Buena comida nada más
  
Este contundente artículo publicado hace poco sirve de resumen perfecto de lo que queremos cada vez más ciudadanos: alimentos buenos para nuestro bolsillo, nuestra salud y nuestro planeta. Lo contrario del sistema dual que se está consolidando, con carísimas delicatessen eco, bio, D.O. y así por un lado y por otro lado supermercados que tiran los precios abajo a cambio de vender alimentos huérfanos, cuyo origen y proceso de transformación es púdicamente ocultado.
     
Conciencia del mar de tóxicos
  
Un millón o medio millón, no importa mucho: la cifra de sustancias potencialmente tóxicas dispersadas en nuestro medio ambiente en procesos industriales y de consumo es abrumadora. La industria química arguye, con razón, que forman parte de nuestro civilizado y cómodo estilo de vida (un ejemplo es el teflón, aunque termina deshaciéndose en el fondo de las sartenes y mezclado con la comida). El problema es que aumentan los indicios de que la proliferación de compuestos sospechosos se ha salido de madre, como muestran recientes disposiciones legales prohibiendo el acceso de los niños y embarazadas  (los demás aguantamos mejor los tóxicos) a determinados aditivos usados en la industria de los plásticos. No tenemos más remedio que empezar a avanzar hacia un ecosistema industrial más inocuo.
 

Iniciativas

  
Gente y Hogares Sostenibles

La plataforma de difusión de un nuevo proyecto de la Fundación Vida Sostenible, centrado en difundir estilos de vida buenos para nuestro bolsillo y para nuestro medio ambiente.



La Fundación Vida Sostenible financia parte de su labor con aportaciones voluntarias. Colabora

Para información y comentarios sobre señalesdeSostenibilidad, por favor, envíanos un correo a esta dirección: infoboletin@vidasostenible.org

jueves, 15 de marzo de 2012

La energía del pasado

Melancólicas imágenes de la voladura de la central térmica de Richborough, después de décadas de quemar primero carbón y luego petróleo (entre 1962 y 1996). Ahora se planea convertir el emplazamiento en un parque de energías renovables.

jueves, 26 de enero de 2012

Noticias energéticas, buenas y no tan buenas


Ver una central eléctrica termosolar desde el aire es toda una experiencia. El campo de espejos, de varias hectáreas de extensión, es visible desde muchos kilómetros de distancia, brillando con un resplandor extraterrestre. Pero es posible que estas visiones futuristas sean sustituidas por otras más prosaicas, de chimeneas pintadas de rojo y blanco vomitando humo negro, procedente de la quema del carbón de toda la vida.

Los resultados de 2011 revelan un sistema energético complejo, con un tremendo perfil político, en plena transición a un modelo seguramente más sostenible. Ahora que hemos quedado bien con la facultad, vamos al grano. Ya se ha publicado el balance eléctrico de 2011, y con eso y otros documentos del IDAE y otras instituciones vamos teniendo una idea de lo que ha ocurrido y de lo que nos espera en materia energética.

Petróleo

Para nuestro contento y alegría, es bueno saber que en el último año casi un 11% del suministro de petróleo ha venido de Irak y de Libia, es decir, de países que han sufrido y sufren sendas guerras en las que ha participado España. Para nuestra tranquilidad, conviene conocer que otro 29% viene de Irán y Arabia Saudí atravesando el estrecho de Ormuz, punto clave de las tensiones mundiales.

Por si fuera poco, la UE ha decretado un embargo al petróleo iraní que entraría en vigor el 1 de julio, como medida de presión contra el programa nuclear de Irán (ellos no pueden tener centrales nucleares). También es agradable que cerca del 14% del petróleo venga de Nigeria, donde los vertidos de crudo ha convertido el delta del Níger en un paraíso del chapapote, haciendo al accidente del Prestige idílico en comparación.

El consumo de derivados del petróleo sigue bajando, y ya está en el 46% del gasto de energía primaria. Los últimos años baja a razón de un 1% anual, pero ese ritmo podría ser más rápido si la flota de vehículos o su uso cambiaran sustancialmente. El único derivado petrolífero cuyo uso ha crecido es el queroseno (por su empleo en el transporte aéreo). En todo lo demás, según la AOP (Asociación española de Operadores de Productos Petrolíferos), “continúa deteriorándose la demanda”. Así que parece que nuestro país se está curando poco a poco de su adicción al petróleo.

Carbón

El consumo de carbón se desplomó entre 2007 y 2010, cuando pasó de casi un 14 % a poco más de un 6% del consumo de energía primaria. Pero el año 2011 volvimos al siglo XIX, cuando el carbón era el rey. Gracias a las ayudas del gobierno, el carbón nacional ha podido competir con el importado (ya se sabe que es mucho más barato llevar a Asturias carbón de Sudáfrica que sacarlo de la misma Asturias) y se ha quemado con entusiasmo en las centrales eléctricas. En 2011 se quemó casi el doble de carbón con este fin que el año pasado, y el resultado ha sido un bonito repunte de las emisiones de CO2 del sector eléctrico.

La esperanza del carbón nacional radica en su carácter de “reserva estratégica”, es decir, ser lo único que nos quedaría, junto con las renovables, si la cosa se pone fea ahí fuera y nos quedamos sin petróleo y gas (exactamente lo que pasó en 1943). La esperanza del carbón en general radica en una serie de proyectos de alta tecnología que eliminarían el CO2 y otras cosas peores que produce su combustión. Ya hay dos proyectos en marcha, uno en Ponferrada y otro en Burgos.

Solar y otras renovables

La energía solar ha pasado de curiosidad de feria científica juvenil a una seria amenaza a nuestra prosperidad, según se deduce de los violentos debates recientes en Alemania y España (1º y 2º del mundo en producción solar fotovoltaica) sobre si tiene sentido seguir subvencionando esta forma de producir electricidad. Un problema es que las subvenciones oficiales y la tecnología hacen una carrera de la liebre y la tortuga: los costes de fabricar electricidad solar caen tan rápido que la subvención estatal se convierte rápidamente en jugosísima (palabra del argot financiero). A continuación la subvención se reduce, pero de nuevo la tecnología toma la delantera, y así se forman las burbujas solares que amenazan nuestra civilización.

Lo cierto es que 2011 vio dos hitos importantes: la energía solar superó el 1% del total de energía primaria y ya ha alcanzado el 4% del famoso “mix” eléctrico de España. En sentido contrario, la producción eléctrica renovable se ha reducido por primera vez con respecto al año anterior, cosa que no ocurría desde 2004. Ha pasado de un 35% a al 33%. La causa principal ha sido la sequía, que ha recortado drásticamente la contribución hidroeléctrica. La producción eólica no ha variado apenas, y la solar ha seguido creciendo a buen ritmo. Esto quiere decir que todavía no tenemos la central virtual renovable a prueba de contingencias climáticas, aunque no andamos lejos. Se conseguirá cuando tengamos una mezcla equilibrada de solar, eólica, hidráulica y biomasa.

Electricidad

El consumo de electricidad descendió en 2011 ligeramente con respecto al año anterior, siguiendo así una tendencia general de los últimos 40 años, desde que en 1972 y 1973 se alcanzó el increíble pico de dos años seguidos con un incremento del consumo de más del 11%. En los próximos años veremos importantes cambios en este sector. Nuevos conceptos como el autoconsumo o las redes inteligentes se harán familiares. La idea general es pasar de un modelo centralizado y rígido (unas pocas centrales suministran a millones de hogares y empresas) a otro distribuido y flexible (millones de productores-consumidores unidos en una red).

Las redes eléctricas inteligentes (smart grids en fino) deberán estar completadas al parecer en 2018, puede que incluso antes. Después de Málaga, otras ciudades están instalando los contadores inteligentes y demás utillaje. Junto con la posible proliferación de la producción renovable y el coche eléctrico, cambiarán completamente el panorama de la red eléctrica, haciéndola mucho más sostenible, más segura y menos contaminante. Dejando aparte los cuentos de la lechera, lo cierto es que las smart grids + electric car + renewable energy forman un trío bien conjuntado. Dinamarca está en ello.

Por el lado de la eficiencia, culturalmente que es lo importante, se está avanzando mucho. La etiqueta energética está consolidada. Los electrodomésticos A+++ ya se venden con toda naturalidad. La reciente encuesta del IDAE muestra una fuerte penetración de los electrodomésticos con etiqueta energética A y superior en los hogares, así como de las lámparas de bajo consumo.

Nuclear

Llegan noticias menos malas desde Fuskushima. Según el último Flash de Foro Nuclear, se encuentra ya en “parada fría”, dos conceptos esperanzadores en una central que estuvo caliente y violenta durante demasiado tiempo. La empresa Nuclenor (propiedad al 50% de Iberdrola y Endesa) sigue porfiando para evitar el cierre de Garoña en 2013, apoyada por informes varios que aseguran que todas las centrales españolas son seguras.

Pero la noticia histórica es la elección definitiva del almacén de residuos nucleares permanente (más bien eterno), en Villar de Cañas, Cuenca. No podía haberse elegido mejor el momento, en un tiempo en que la angustia económica domina el país, aunque la Asociación de Municipios Afectados por Centrales, AMAC, ha declarado su decisión de recurrir. Es una muestra más de la utilidad el Gran Espacio Vacío, un arco entre Albacete y León, pasando por Soria, donde la población es tan dispersa que se pueden hacer cosas que serían inaceptables en la Puerta del Sol o la Plaza de Cataluña.

(Publicado como Señales de Sostenibilidad. Boletín informativo de Fundación Vida Sostenible • núm. 19 − 26 de enero de 2012)

viernes, 20 de mayo de 2011

La situación de los transgénicos en España

España sigue siendo el único país que cultiva transgénicos a gran escala, y ya acoge el 42% de todos los experimentos con transgénicos al aire libre realizados en la Unión Europea durante los últimos años. Amigos de la Tierra publicó la localización exacta de los campos experimentales con transgénicos al aire libre.

Hasta ahora la localización de los campos experimentales con transgénicos era confidencial. Pero una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Justicia ha amparado el derecho a que esta información esté a disposición pública. Hace poco Wikileaks reveló la alianza entre EE UU y el Gobierno para defender los organismos genéticamente modificados. La embajada medió a favor de Monsanto en contra de las posiciones de la Comisión Europea.

miércoles, 27 de abril de 2011

Marcados para siempre


Tras una laboriosa búsqueda en Wikipedia, he aquí una lista parcial de lugares marcados para siempre por la radiactividad:

Hanford (Washington, Estados Unidos) desde 1943, Bikini (República de las Islas Marshall) desde 1946, Eniwetok (República de las Islas Marshall) desde 1948, Semipalatinsk (Kazajastán) desde 1949, Islas Montebello, Australia Occidental) desde 1952, Maralinga (Australia del Sur) desde 1956, Kiritimati (Repúbica de Kiribati) desde 1957, Windscale (Sellafield, Inglaterra) desde 1957, Reggane (Argelia) desde 1960, Novaya Zemlya (Rusia) desde 1961, Idaho Falls (Estados Unidos) desde 1961, Lop Nor (Sinkiang, China) desde 1964, Palomares (Almería, España) desde 1966, Mururoa (Polinesia Francesa) desde 1966, Pokhran (Rajastán, India) desde 1974, Harrisburg (Pennsylvania, Estados Unidos) desde 1979, Chernobyl (Ucrania). desde 1986, Chagai (Beluchistán, Pakistán) desde 1998, Fukushima (Japón) desde 2011.

martes, 12 de abril de 2011

Nostalgia petrolera


El gráfico muestra los últimos 110 años de consumo de petróleo en España y las previsiones (en color más claro) para los próximos 40 años.

lunes, 11 de abril de 2011

El pasado y el futuro de la energía


Tras unas décadas de postración, las energías renovables vuelven a cobrar impulso. El gráfico muestra los porcentajes de producción de electricidad desde 1900 hasta 2010 en España y una estimación de lo que podría ocurrir hasta 2030.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Dejemos el debate nuclear para luego, primero ayudemos a Japón


Los tristes sucesos de Japón, terremoto + tsunami + grave accidente nuclear, han encendido una impresionante hoguera de confrontación en los medios de comunicación, acerca de si la energía nuclear es buena o mala. Pues ahora mismo la energía nuclear no es ni buena ni mala, no hasta que quede resuelto el accidente nuclear japonés, para lo cual habrá que enviar toda la ayuda posible que se necesite. Luego hablaremos largo y tendido. Los antinucleares han sido bastante discretos, pues han señalado simplemente los argumentos bien conocidos acerca de los peligros –por desgracia confirmados en Japón– de este tipo de energía.
La reacción pronuclear ha sido mucho más tremenda. A estas alturas su argumento principal ya no puede ser que la energía nuclear es ultrasegura y muy barata. El nuevo argumento central es que no podemos vivir sin energía nuclear, y que catástrofes como la de Fukushima son parte del precio a pagar por difrutar de una energía fundamental e imprescindible para la civilización occidental (aunque no para las otras). Este punto de vista es claramente religioso, y averiguar que las convicciones pro-nucleares tiene raíces tan hondas ha sido una inesperada consecuencia de la catástrofe de Fukushima. Pero ni pro-nucleares ni anti-nucleares tienen derecho a porfiar en la plaza pública mientras en Japón hay mucha gente en peligro.

miércoles, 12 de enero de 2011

El “mix” de la FAES


La Fundación FAES, depósito de ideas del Partido Popular, ha enviado al presidente del partido y futuro presidente del gobierno, Mariano Rajoy, un documento con directrices de política energética. El papel será leído con atención, pues fue entregado en mano por el mismo ex-presidente del gobierno, José Mª Aznar. Según declaraciones, su sustancia se puede resumir en el mito del “mix” equilibrado: todas las fuentes de energía son necesarias, no se puede prescindir de ninguna.

Eso es como decir que en una dieta bien equilibrada debe participar de manera importante la comida basura. Es decir, comida como la que circulaba por toda Europa hace unas semanas, carne contaminada porque los animales habían comido pienso contaminado con dioxinas. Se echó tierra encima del asunto rápidamente, pero la práctica de desviar residuos industriales a la alimentación de los animales sigue funcionando.

Pues con la energía pasa algo parecido. En nuestra dieta energética –dice el estudio– deben participar de manera importante dos elementos: los combustibles fósiles y la nuclear. Luego, si queda hueco, dejaremos algo de sitio para las renovables, que son energías inseguras (el sol no brilla de noche, a veces no hay viento, etc).

Pero las energías fósiles, que resultaban tan graciosas e interesantes hace un siglo o dos, son incompatibles con un planeta poblado por 7.000 millones de personas. No hay más que imaginarse tres o cuatro mil millones de tubos de escape vomitando humo a la atmósfera. En realidad todo el mundo es consciente de eso, luego la solución no puede ser otra que la energía nuclear, el santo grial energético de la derecha.

Ahora mismo debería haber cientos de centrales nucleares en construcción solo en Europa, pero solo hay una, en Finlandia, con costes disparados y un plazo de construcción que se alarga sin fin. En Reino Unido, Iberdrola y otras han echado una instancia para construir un complejo nuclear en Sellafield. La cosa va para largo: la decisión definitiva se tomará en 2015, y la central estaría operativa como pronto en 2023. Por cierto, en España cualquiera puede construir una central nuclear, no está prohibido. No hay más que reunir una enorme cantidad de dinero y paciencia y ponerse a ello, y con suerte estará lista en 15 años.

En 15 años podemos tener un “mix”, o mejor dicho una mezcla renovable capaz de darnos toda la energía que nos haga falta, de forma limpia, económica y a prueba de accidentes. Aguien debería irle con el cuento al futuro presidente del gobierno.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Las renovables y la República


¿Cómo se las apañaría una sociedad industrializada que de repente se quedara sin combustibles fósiles? La respuesta es interesante porque nos encontramos en pleno barullo energético, entre el cénit petrolero, los conflictos del gas y los impuestos al carbono. ¿Qué ocurriría si mañana nos tuviéramos que apañar sin petróleo, gas ni carbón -ni energía nuclear?

El caso es que tenemos un ejemplo en la reciente guerra civil española. Tres compañías eléctricas suministraban fluido a Madrid en 1936, que contaba con cuatro usuarios principales: el metro, la compañía de tranvías, la industria y los clientes domésticos, que la usaban principalmente para alumbrado. El abastecimiento eléctrico era renovable en un alto porcentaje, pues la luz venía principalmente de varias centrales hidroeléctricas, la más lejana situada en Albacete, y otras en Guadalajara, Valencia y Ávila. El metro y otras empresas grandes tenían centrales propias de carbón en la misma ciudad. Algunas centrales cayeron pronto en manos facciosas, pero el grueso del suministro continuó sin dificultad, al pasar las líneas justo por el corredor que unía a Madrid con el resto de la zona republicana. Las compañías eléctricas lanzaron pronto una tarifa social económica, pues la electricidad, que se usaba en los hogares para poco más que producir luz, era muy cara en relación a la estructura de precios, mucho más que en la actualidad.

La falta de carbón obligó a Madrid a echarse en brazos de las energías renovables: la madera de bosques y parques se aprovechó y esquilmó intensivamente, y llegó un momento en que la ciudad comenzó a devorarse a sí misma, cuando millares de personas se dedicaron a arrancar y hacer astillas cualquier pedazo de madera que pudieran encontrar en edificios o viviendas abandonadas o bombardeadas. Al cabo, agotados todos los recursos, la gente se volvió a la electricidad para obtener calor. Las estufas y hornillos eléctricos se llevaban vendiendo décadas, pero eran todavía una rareza. Para cocinar y calentar agua había desde las grandes cocinas de carbón, mineral o vegetal, capaces de caldear toda una casa, a hornillos más pequeños que se podían alimentar casi de cualquier cosa. Las grandes casas del barrio de Salamanca tenían calefacción central por caldera de carbón, una curiosidad en el resto de la ciudad, donde se pasaba el invierno a base de braseros y pequeñas estufas. El gas ciudad también alimentaba buen número de hogares, pero necesitaba carbón para ser fabricado.

En pocos meses se vendieron en Madrid decenas de miles de cocinillas eléctricas, que la industria local improvisó a toda velocidad con los cada vez más escasos materiales que pudo encontrar. Hasta un total de 100.000 resistencias sustituyeron al antiguo y ahora inútil parque de cocinas de combustión. Teniendo en cuenta el impresionante aumento de demanda que esto originó, el suministro eléctrico siguió funcionando con bastante eficacia, aún completamente sobrecargado. El voltaje tuvo que ser paulatinamente reducido para repartir el escaso recurso entre una creciente demanda, y hacia el final de la guerra la corriente apenas transportaba la energía suficiente como para poner de color naranja el filamento de una lámpara. La gente ponía los 50 gramos de lentejas del racionamiento en un puchero colocado toda la noche sobre el macilento hornillo, con la esperanza de que al día siguiente el calor hubiera ablandado las legumbres como para poder comerlas. Una fuerte sequía en la segunda mitad de 1938 empeoró todavía más las cosas. Pero el sistema siguió funcionando y manteniendo con vida a la ciudad.

martes, 21 de diciembre de 2010

Julio Verne y el Peak Oil


El famoso Pico Máximo del petróleo puede estar ocurriendo ahora mismo. Ese momento cumbre de la humanidad coincide con el día en que la extracción de petróleo iniciará un declive irreversible. A continuación, cada año se sacará menos petróleo de la tierra, hasta que algún día se dejará de extraer por completo (tal vez un poco para usos medicinales). Los gobiernos y los Mercados tiemblan ante la perspectiva de un mundo frío y desolado, huérfano de petróleo.

Este punto de vista recuerda las preocupaciones de los cocheros de Londres en el siglo XIX acerca de si la acumulación de estiércol de caballo llegaría a ser tanta que acabaría enterrando la ciudad. Alguien inventó el taxi y el problema se solucionó. Pues ahora pasa lo mismo: el mundo está enterrado hasta las cejas en estiércol de petróleo, es decir, CO2, contaminación, y cosas así.

Pero hace mucho que se inventó la solución, que se llama electricidad de origen renovable. Si nuestros antepasados de finales del siglo XIX comprobasen que nuestro mundo sigue dominado todavía por los motores de explosión y los combustibles fósiles, quedarían asombrados. En tiempos de Julio Verne, se daba por sentado que la limpia y versátil electricidad proporcionaría toda la energía necesaria para movernos, calentarnos e iluminarnos. Un siglo y cuarto después, todavía estamos esperando.

lunes, 25 de octubre de 2010

En las ciudades se puede, en los bares no


El mismo día en que el Congreso aprobó la ley que prohíbe fumar en bares y restaurantes, la ciudad de Madrid se convirtió en una habitación cerrada y con la atmósfera contaminada. Una situación de estabilidad atmosférica hizo que la concentración de óxidos de nitrógeno superase durante varias horas los 250 microgramos por metro cúbico, es decir, una cierta cantidad de gas tóxico en un volumen de aire del tamaño de un frigorífico. Esta situación entra en la calificación de “nivel de aviso”, que obliga a informar a la población. Casi nadie se enteró, pues la reacción municipal se limitó a recomendar el uso del transporte público en algunos anuncios luminosos. La mayoría de la gente se enteró al día siguiente por los periódicos.

Si están interesados, pueden consultar el protocolo de alerta atmosférica del Ayuntamiento de Madrid. Establece que si llegara el caso de respirar más de tres horas seguidas una concentración superior a los 400 microgramos, se activaría el nivel de alerta, y se tomarían medidas extremas, como por ejemplo “Restricciones a la circulación de los vehículos privados”. Es decir, entre 250 y 400 microgramos, hay una franja bendita, en que respiramos oficialmente un aire tóxico pero no hay que hacer absolutamente nada.

Así que una vez más se confirma la tendencia a echar las culpas de todo a las malas costumbres personales de los sufridos ciudadanos, y a negar con denuedo que haya nada malo en el medio ambiente en el que viven. No es admisible que respiremos un aire contaminado por el humo del tabaco en un bar –y así debe ser, no por los parroquianos, sino por los trabajadores del local– pero no pasa nada por respirar un aire con componentes tóxicos en una ciudad entera. No olviden consultar la web donde se informa de la contaminación atmosférica en su ciudad. La de Madrid se puede consultar aquí.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Luz, más luz


Cuando empezábamos a acostumbrarnos a las lámparas de bajo consumo, ahora llegan los LEDs y las convierten en historia. Las lámparas LED duran una eternidad y tienen un rango de eficienca en la conversión de electricidad en luz impresionante, hasta 70 veces más que las lámparas incandescentes prehistóricas.

Un LED (en castellano DEL, Diodo Emisor de Luz) es un dispositivo de electroluminiscencia, es decir, convierte directamente la electrididad en fotones. El prceso se desarrolla en frío, y no es muy diferente del que tiene lugar en la cola de una luciérnaga cuando brilla en una noche de verano. En realidad, se puede considerar como un proceso inverso al que convierte fotones en electricidad en un panel fotovoltaico.

Si todas las lámparas actuales se cambiaran por LEDs, el consumo eléctrico en iluminación se dividiría por 10. Los nuevos modelos, además, ofrecen grandes posibilidades de regulación fina tanto de la intensidad de la luz como de su color. Edison estaría maravillado.

¿Qué hacemos ahora con estas dos tecnologías obsoletas, la incandescente y la fluorescente?. La incandescente ya tiene plazos legales de finalización de venta y fabricación, y dentro de cinco años serán una curiosidad. Lo de las fluorescentes compactas es otra cuestión. Ya empiezan a verse por las calles lámparas de este tipo desechadas, y cada vez habrá más.

El problema es que se rompen con facilidad, y sueltan a la atmósfera una pequeña cantidad del gas tóxico. Este gas, que contiene mercurio, es el que brilla al paso de la corriente eléctrica. La proliferación actual de lámparas de este tipo implica el vertido de crecientes cantidades de mercurio a la atmósfera. Hoy no es un problema, pero lo será cuando se tiren a la basura millones de lámparas cada semana. Establecer sistemas de recogida selectivas de estas lámparas y sustituirlas por LEDs es pues cada vez más necesario.

viernes, 2 de julio de 2010

Solar Decatlon Madrid- Algunas ideas sobre eficiencia y arquitectura bioclimática

Por: Bettina Ruiz Spohr

El domingo pasado se clausuró en Madrid la primera edición europea de la competición Solar Decatlon, que como habréis podido saber a través de los medios de comunicación, es un concurso que nació en USA para fomentar la investigación en materia de las casas del futuro construidas según 10 criterios de sostenibilidad con el objetivo de concienciar y potenciar sobre el uso de la energía solar como una alternativa viable para la construcción de casas asequibles. Universidades de todo el mundo han presentado sus proyectos y han sido evaluados según 10 criterios:
- Arquitectura
- Innovación y construcción
- Sistemas solares y agua caliente
- Balance de energía eléctrica
- Condiciones de bienestar
- Funcionalidad de la casa
- Comunicación y sensibilización social
- Industria y viabilidad de mercado
- Innovación y sostenibilidad

El tiempo de montaje del que disponía cada equipo era de 3 días.

La Universidad de Rosenheim (Alemania) propone un diseño espacial interior muy eficiente, a base de paneles movibles, muebles multiuso extraíbles.



Debemos pensar que la previsión de crecimiento de la población mundial hasta 2050 se cifra en 9.000 millones de personas. La falta de espacio, que ya es un tema acuciante, lo será aún más, por lo que la tendencia es hacia casas cada vez más pequeñas. Esto aplicado a la hotelería también es pensar en eficiencia. Mirad e imaginad una cocina.

La arquitectura modular se irá implantando para reducir los tiempos de construcción (de momento el tiempo de fabricación en serie de un módulo con todo su equipamiento de 74 m cuadrados está en torno a 2 semanas y la instalación sobre el terreno en 3 días). Imaginad el potencial de ahorro en la fase de construcción de un hotel.

Veamos también el proyecto de la Universidad CEU de Valencia, llamado SML House, que ha sido la más valorada por el público asistente. Según me comentó Teresa Velasco, una de las estudiantes participantes en el proyecto, miembros del comité olímpico de Río de Janeiro habían intentado negociar con ellos la compra de la patente para la creación de la Villa Olímpica.

Y he aquí la ganadora, el proyecto de la Universidad de Virginia.



Este sería un reclamo para que los inversores hoteleros vayan pensando en este tipo de arquitectura para ser responsables en el diseño, la eficiencia energética, la minimización del impacto en el territorio, ya que con la arquitectura modular no necesitamos modificar el territorio, podemos moverlo de un sitio a otro para aprovechar la temporada alta de cada destino (montaña y playa por ejemplo).

¿Es más caro? La respuesta está en que los proyectos presentados si fueran producidos en serie tendrían un coste entre 200.000 y 600.000 € para 74 m construidos, es decir entre 2.700 y 8100 € por metro cuadrado incluyendo todas las aplicaciones interiores y exteriores, un precio no muy elevado teniendo en cuenta su durabilidad, flexibilidad, rapidez de ejecución de obra, utilización de materiales ecológicos, posibilidad de revender la energía solar sobrante a la compañía eléctrica, etc, etc.

lunes, 3 de mayo de 2010

Lo barato es caro


Las caras e ineficaces energías renovables podrían dejar de ser caras e ineficaces. Sobre todo si se confirman algunos datos bastante espeluznantes que circulan estos días en la prensa generalista. Esto ocurre en pleno fragor de la lucha acerca de si mantener o no las subvenciones a las energías renovables y en qué cuantía. En realidad las renovables parecen caras sólo en relación con las fósiles, que alardean de que son mucho más baratas. ¿Pero lo son de verdad?

Sólo en España, un país de tamaño medio tirando a pequeño, entran todos los años unas 70 millones de toneladas de petróleo. Este petróleo viene de yacimientos situados a miles de kilómetros de distancia. Se necesita una gran flota de buques tanque, que a su vez queman petróleo, para traer esa masa enorme de combustible. Sin contar la energía necesaria para impulsar el líquido a través de oleoductos, la gasolina que queman los camiones tanque, el consumo de energía de las refinerías, etc. Y el combustible que se vierte por ahí en fugas y averías. Hoy mismo, Nueva Orleans se enfrenta a una catástrofica marea negra.

En todas estas fases del proceso el petróleo quemado lanza gases a la atmósfera. Casi ninguno es bueno para la salud. La estimación de muertes prematuras causadas por la contaminación atmosférica, sólo en España, asciende a 16.000 al año. Una muerte por cada 4.000 toneladas de petróleo. En realidad es una estimación conservadora. Aprovechando que Gibraltar y La Línea pertenecen a dos países distintos de la Unión Europea, el caso de las elevadas tasas de cáncer en la comarca se ha presentado a las autoridades de la UE. La refinería de petróleo de San Roque parece ser la responsable.

Comparen este panorama con la manera en que llega la energía a los aerogeneradores o a las placas solares y con la manera en que sale en forma de electricidad. Sin camiones ni buques tanques, ni oleoductos. Sin vertidos ni mareas negras, ni millones de toneladas de gases tóxicos flotando en el aire. Es una energía de lujo. Pata negra. El petróleo, en cambio, se parece más a una grasienta hamburguesa. Eso sí, parece barato. Pero no lo es, a no ser valoremos muy por lo bajo nuestra salud y la de nuestro medio ambiente. En realidad, no harían falta las subvenciones a las energías renovables: bastaría con que las energías fósiles pagaran los daños que causan a nuestro alrededor.

miércoles, 7 de abril de 2010

Vehículos revolucionarios


Además del Tata Nano EV (la versión eléctrica del vehículo compacto que sacó al mercado el fabricante indio hace un año), están apareciendo otros vehículos realmente interesantes para moverse por la ciudad. Uno de los mejores es la bicicleta eléctrico de tres ruedas (o tricicleta) de pedaleo asistido.

La bicicleta de toda la vida es un vehículo perfecto, pero requiere práctica y un cierto esfuerzo muscular que muchas personas no están dispuestas a hacer. Las bicicletas eléctricas convierten en llanas las cuestas arriba. Si además tiene tres ruedas, y un asiento con respaldo, el resultado es una oferta irresistible de transporte autónomo, de emisión cero y silencioso, que ocupa apenas 1 metro cuadrado de espacio en la calle y se puede guardar en el cualquier rincón de la casa –muchos modelos son plegables.

También tenemos las motos eléctricas, los segways (esos tentesiesos eléctricos de dos ruedas que se conducen de pie) y diversos vehículos híbridos entre la bicicleta, la moto, el coche y el patinete, desarrollados muchos de ellos en Japón, todos de emisión cero, silenciosos y ocupando poco espacio por pasajero. En conjunto, estos vehículos van a revolucionar el transporte urbano privado.

Su rival, el coche convencional, que necesita más de 10 metros cuadrados de espacio, 1.500 kilos de metal y plástico, emitir gran cantidad de gases tóxicos y producir un ruido en proporción para transportar a 1,3 personas (de media), ya es un anacronismo, una antigualla en vías de extinción que desaparecerá pronto de nuestras ciudades.

martes, 2 de marzo de 2010

La energía berroqueña


Cuando ya pensábamos que habíamos oído todo lo malo que se puede decir de la energía nuclear (peligrosa, asociada a las bombas atómicas, productora de residuos eternos y demás supersticiones ecologistas) aparece un nuevo elemento de juicio con el que no habíamos contado: la rigidez. La energía nuclear es tiesa, incapaz de flexibilidad, y por lo tanto completamente incompatible con nuestro fluido mundo moderno.

Un día tras otro, es necesario desconectar molinos para evitar el exceso de producción de electricidad. La razón es que los 7.387 megavatios de potencia nuclear, megavatio más o megavatio menos, están funcionando ininterrumpidamente, día y noche, haga frío o calor, o –como pasa ahora– aunque haya viento y agua de sobra para producir la mayoría de la electricidad. De manera que quemamos combustible radiactivo para alimentar nuestras lámparas y vitrocerámicas, cuando podríamos hacerlo de manera inocua mediante la fuerza del viento.

El sector del gas natural, cuyas centrales sí son flexibles, ha puesto el grito en el cielo, porque últimamente se encuentra en la incómoda situación de tener que achicarse entre la pared de la producción nuclear y la espada de la producción renovable. Así pues, vamos a olvidarnos de las supersticiones ecologistas. Los residuos nucleares son inocuos, las centrales nucleares son absolutamente seguras. El ATC podría estar sin problemas en la Puerta del Sol de Madrid. Lo único que les falta a las nucleares para ser perfectas es que se puedan apagar cuando no se necesitan. Mientras no cumplan este requisito, seguirán siendo el pasado y no el futuro de la energía.

La ilustración es una versión de la publicada en "Energía sostenible: objetivo 2030" de Mark Z. Jacobson y Mark A. Delucchi, Investigación y Ciencia, enero de 2010

viernes, 13 de noviembre de 2009

Fantasías fósiles y realidades renovables


Un 50% de la electricidad procedente de fuentes renovables ya no es una utopía para un futuro lejano, sino una realidad que se puede alcanzar dentro de dos o tres años. A esta sorprendente conclusión están llegando no pocos analistas del sector. El País anunció el 9 de noviembre de 2009 que los aerogeneradores habían proporcionado ellos solos un poco más de la mitad de la electricidad que necesitaba el país durante más de cinco horas seguidas del día anterior. Otra noticia sensacional quedaba oscurecida por el relumbrón eólico: Red Eléctrica evaluaba en el mismo artículo la aportación total de la energía solar a la producción eléctrica en un 2,5 % a lo largo de todo el año 2009. Conviene recordar que hace pocos años esta contribución era inferior al 0,001 %, y que están en proyecto, construcción o licitación gran número de plantas solares, tanto fotovoltaicas como termosolares.

No sería de extrañar que el año que viene la contribución solar alcance el 6 % y el siguiente el 12 %. Eso ya son palabras mayores. Si se consigue que la contribución eólica supere el 20 % dentro de dos años, cosa muy factible –este año ya está en un 13%– y la hidroelectricidad se mantiene en su tradicional 10%, y le sumamos un 5 o 6 % de las centrales de biomasa, ya lo tenemos: un sistema eléctrico del que cualquiera podría sentirse orgulloso, casi a prueba de fallos debido a que la mitad de su producción vendrá de la gran central renovable, la única que nunca corre el riesgo de quedarse sin combustible. No es nada nuevo: ese era el porcentaje renovable de la producción eléctrica en España en 1970, bien es verdad que con un consumo bastante más reducido y basado exclusivamente en la energía hidráulica.

No es extraño que los tres grandes de la producción eléctrica convencional, antaño absolutamente dominantes, se sientan cada vez más amenazados. La feroz campaña antirenovable del sector nuclear ya lleva algún tiempo hablándonos de la maldad intrínseca de la energía eólica y solar, y hace poco Gas Natural se unió a las filas anti-renovables con unas declaraciones de su consejero delegado. Y luego está el carbón nacional, patriótico combustible repleto de CO2 y otras sustancias indeseables cuyo consumo el gobierno ha considerado oportuno primar, saltándose a la torera el protocolo de Kioto y el sentido común.

A pesar de la opinión sindical en contra, no es probable que quemar carbón nacional mantenga la actividad y el empleo mejor de lo que puedan hacerlo las energías renovables. El sector fósil se ha atrincherado en la fantasía de capturar y enterrar carbono, pero lo cierto es que a este ritmo podremos ver su declive en la producción de energía eléctrica en menos tiempo del que habríamos creído posible hace solo unos pocos años. Únicamente el petróleo aguanta el tipo, gracias a los muchos millones de vehículos provistos de anticuados motores de explosión que contaminan calles y carreteras. Pero incluso en este caso, no es probable que pueda frenar mucho tiempo más la popularización del vehículo alimentado con electricidad... renovable, por supuesto.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Milagro energético: las plaquitas y molinillos ya producen el 30% de la electricidad



Una noticia sensacional ha pasado inadvertida por los medios estos días atrás. Según fuentes del IDAE, el 30% del consumo de electricidad entre enero y julio de 2009 procedió de fuentes renovables. De esta cantidad, el 46% lo aportaron los parques eólicos, el 40 % las centrales hidráulicas, casi el 8% las placas fotovoltaicas y el 6% restante una mixtura de biomasa, biogás y residuos urbanos. Las centrales solares termoeléctricas todavía no aportan casi nada a la suma final, pero esto cambiará en poco tiempo si se llevan a cabo las previsiones de construcción de plantas eléctricas basadas en esta tecnología.

Las cifras del IDAE muestran que la central eléctrica renovable ya funciona a pleno rendimiento. Esta central se reparte por todo el territorio en millares de instalaciones eólicas, fotovoltaicas, hidráulicas, de biomasa, etc, y ya no depende de los caprichos del clima. Hasta hace pocos años, un año bien surtido de lluvias era un año bueno para la electricidad renovable, que dependía abrumadoramente de las centrales hidroeléctricas. Hoy la central renovable ya no depende en exclusiva de la lluvia, sino del funcionamiento de la maquinaria atmosférica en conjunto y de la radiación solar, captada directamente o a través de las plantas.

Así que, a menos que el mundo se pare de repente y el sol se oscurezca, tenemos garantía de abastecimiento energético para rato. Ahora se trata de dar un pequeño paso más, cosa de pocos años a este ritmo: alcanzar el 50% de electricidad renovable. Tal vez sea este un camino más sencillo y eficaz de reducir la emisión de CO2 que el berenjenal de derechos de emisión y sutiles mecanismos made in Kyoto que tenemos en la actualidad.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Otra vez habrá que mirar al cielo en otoño


Nada menos que 4.500 hectómetros (4.500.000.000.000 litros) ha vertido el río Ebro al mar entre enero y mayo de 2009, informa el diario ABC. Que un río vierta agua al mar parece normal. Mucha gente lo cree desde la escuela, cuando aprendíamos de memoria estos famosos versos

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir.

escritos hacia 1477 por Jorge Manrique. Don Jorge no conocía la avanzada tecnología hidráulica actual. De ser así, habría escrito

Nuestras vidas son los ríos
que (gracias a la falta de infraestructuras de acopio de agua, por la equivocada política hidráulica socialista) van a dar a la mar (desperdiciando así millones de metros cúbicos de agua)
que es el morir.

¿Qué podemos hacer? Lo cierto es que hay soluciones. Si toda la cuenca del Ebro estuviera completamente alicatada no se desperdiciaría ni una gota del agua de lluvia (los fabricantes de baldosas, que abundan en la cercana provincia de Castellón, se pondrían muy contentos). La idea es convertir toda la cuenca en una gigantesca superficie impermeable, por donde discurra el agua camino de innumerables depósitos y reservorios. Así no seguiríamos como en los tiempos de Jorge Manrique, mirando al cielo para ver si llueve.