lunes, 3 de mayo de 2010

Lo barato es caro


Las caras e ineficaces energías renovables podrían dejar de ser caras e ineficaces. Sobre todo si se confirman algunos datos bastante espeluznantes que circulan estos días en la prensa generalista. Esto ocurre en pleno fragor de la lucha acerca de si mantener o no las subvenciones a las energías renovables y en qué cuantía. En realidad las renovables parecen caras sólo en relación con las fósiles, que alardean de que son mucho más baratas. ¿Pero lo son de verdad?

Sólo en España, un país de tamaño medio tirando a pequeño, entran todos los años unas 70 millones de toneladas de petróleo. Este petróleo viene de yacimientos situados a miles de kilómetros de distancia. Se necesita una gran flota de buques tanque, que a su vez queman petróleo, para traer esa masa enorme de combustible. Sin contar la energía necesaria para impulsar el líquido a través de oleoductos, la gasolina que queman los camiones tanque, el consumo de energía de las refinerías, etc. Y el combustible que se vierte por ahí en fugas y averías. Hoy mismo, Nueva Orleans se enfrenta a una catástrofica marea negra.

En todas estas fases del proceso el petróleo quemado lanza gases a la atmósfera. Casi ninguno es bueno para la salud. La estimación de muertes prematuras causadas por la contaminación atmosférica, sólo en España, asciende a 16.000 al año. Una muerte por cada 4.000 toneladas de petróleo. En realidad es una estimación conservadora. Aprovechando que Gibraltar y La Línea pertenecen a dos países distintos de la Unión Europea, el caso de las elevadas tasas de cáncer en la comarca se ha presentado a las autoridades de la UE. La refinería de petróleo de San Roque parece ser la responsable.

Comparen este panorama con la manera en que llega la energía a los aerogeneradores o a las placas solares y con la manera en que sale en forma de electricidad. Sin camiones ni buques tanques, ni oleoductos. Sin vertidos ni mareas negras, ni millones de toneladas de gases tóxicos flotando en el aire. Es una energía de lujo. Pata negra. El petróleo, en cambio, se parece más a una grasienta hamburguesa. Eso sí, parece barato. Pero no lo es, a no ser valoremos muy por lo bajo nuestra salud y la de nuestro medio ambiente. En realidad, no harían falta las subvenciones a las energías renovables: bastaría con que las energías fósiles pagaran los daños que causan a nuestro alrededor.

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